lunes, 15 de octubre de 2018

Desvincular el acto de comer a las emociones


La forma en la que comemos, tanto en cantidad como en calidad, está directamente asociada alo que vivimos en nuestra infancia. Aquello que aprendemos en los primeros años de vida queda profundamente arraigado en nuestros hábitos. Algunas de las ideas que tenemos en torno a los alimentos fueron útiles durante la infancia, pero puede que ya no lo sean en la edad adulta.

Por ejemplo, si durante tu niñez tus padres te obligaban a comer hasta que el plato quedara limpio o te hablaban de los niños hambrientos en países pobres para hacerte comer, o quizás hablaban de sus propias privaciones durante su infancia entre tantas otras frases utilizadas para manipularte y obligarte a comer una cantidad ‘adecuada’ de alimentos entonces muy probablemente en este momento tienes problemas para tener una dieta saludable y tal vez tienes problemas de sobrepeso.

El temor que experimentabas como niño al escuchar comentarios de desaprobación cuando te negabas a comer toda tu comida probablemente esté haciendo mella en tu relación con la comida.

Tal vez te sientas un poco culpable si desperdicias comida o si no te lo comes todo. Así mismo, hay quienes comen cuando algo sale bien o cuando necesitan sentirse mejor.

Como puedes observar, muchas de las conductas aprendidas en la niñez te llevan a vincular los hábitos de alimentación con las emociones. Comes cuando estás triste, feliz, vacío y también comes todo lo que hay en el plato, sin prestar atención a si estás satisfecho o no o al hecho de que las porciones en la mayoría de los restaurantes son inmensas. Entonces, si deseas adquirir el hábito de una alimentación saludable, entonces debes comenzar a superar de forma consciente estos patrones que perjudican tú relación con los alimentos.

Desvincular el acto de comer a las emociones no quiere decir que reprimas tus sentimientos, sino que hagas el esfuerzo consciente de no comer siguiendo estas viejas creencias que, si bien es cierto fueron útiles en el pasado para que comieras la cantidad adecuada de alimentos que te permitieran crecer y desarrollarte apropiadamente, actualmente son innecesarias.

Necesitarás un poco de creatividad para romper patrones que relacionan los sentimientos con el acto de comer. Debes buscar una respuesta adecuada a tu estado de ánimo y personalidad que sustituya la comida ante esas circunstancias; así mismo, debes aprender a identificar la sensación de hambre y la de saciedad cuando comas y sobre todo, respetarlas. Identificar las emociones que te llevan a comer compulsivamente es un paso imprescindible para tener una dieta saludable.