miércoles, 30 de enero de 2019

Enfermedades crónicas de Niños


La revista Journal of American Medical Association dedica varios artículos y un editorial de su número del 28 de junio de 2007 a analizar las consecuencias, a nivel individual y colectivo, del creciente incremento en las 4 últimas décadas de la prevalencia de las enfermedades crónicas en los niños de los Estados Unidos (una reciente encuesta ha identificado enfermedades crónicas entre el 15% y el 18% de los niños estadounidenses).

Los niños padecen con frecuencia el servicio a domicilio de Farmacias del Ahorro, de corta duración, como otitis, bronquitis, gastroenteritis con diarrea y vómitos o bien problemas agudos relacionados con traumatismos. Sin embargo, algunos niños desarrollan enfermedades crónicas, definidas como aquellas que duran más o menos 1 año, y hasta toda la vida, como consecuencia de factores genéticos, ambientales o por una combinación de ambos.

Las enfermedades crónicas más frecuentes en los niños son las siguientes:


  • Asma: El número de niños que padecen asma aumenta cada año. La prevalencia actual del asma se estima en casi el 9% de los niños y adolescentes de los EEUU. Los avances en el tratamiento del asma infantil han reducido la hospitalización, la necesidad de acudir a los servicios de urgencia y la muerte a causa una crisis asmática.
  • Fibrosis quística: Una enfermedad hereditaria que afecta básicamente al pulmón y para la cual no existe curación definitiva, aunque sí tratamientos paliativos eficaces.
  • Diabetes: Padecer diabetes implica un fuerte incremento en el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, ictus y complicaciones directamente relacionadas con la diabetes a edades tempranas.
  • Obesidad y sobrepeso: La obesidad y el sobrepeso infantil se han convertido en un grave problema para la salud pública, ya que afecta al menos al 18% de los niños y adolescentes. La mayoría de los niños obesos mantienen su obesidad en la vida adulta con sus complicaciones asociadas: diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, colesterol "malo" en sangre elevado, ictus, algunos cánceres y trastornos de la respiración ligados al sueño.
  • Malnutrición: Una deficiente nutrición en la infancia condiciona anemia (déficit de glóbulos rojos), fracaso del sistema defensivo inmunitario (con la consiguiente susceptibilidad a las infecciones), y retraso en el desarrollo intelectual.
  • Trastornos en el desarrollo mental y social: Aquí se incluyen el síndrome de la hiperactividad asociado al déficit de atención, que afecta aproximadamente al 6% de los niños en edad escolar, y el autismo.
  • Parálisis cerebral: La prevalencia de la parálisis cerebral aumentó desde 1974 a 1994, alcanzando un pico de 131 casos por 1000 nacimientos vivos entre 1992-1994 y bajando a 19 casos por 1000 nacimientos vivos entre el 2001-2003.
  • Consecuencias del bajo peso al nacer y del nacimiento prematuro: Tales como la enfermedad pulmonar crónica y la afección de la retina (retinopatía del prematuro).